Si no hubieran
estado violando la ley, esto no habría sucedido
por
Jacob G. Hornberger
La respuesta del gobierno federal a las muertes de 18
inmigrantes ilegales
en
el Sur de Texas era predecible porque es la misma respuesta que da cada
vez
que sucede una tragedia similar.
La respuesta del gobierno: critica, condena y persecución
de inmigrantes por su entrada ilegal o a los
transportistas de los inmigrantes ilegales por transportar forasteros
ilegales. La premisa federal es: "Si no hubieran estado
violando la ley, esto no habría sucedido".
No cometamos ningún error al respecto: Esta no es la
primera vez que mueren
inmigrantes
en su intento por buscar una mejor forma de vida en nuestro país
La historia de constantemente endurecer los controles inmigratorios en
nuestra
frontera sur esta llena de muertes y heridas de multitudes de personas
inocentes, tanto en áridos desiertos como
en baúles de automóviles,
en
vagones cerrados, por las balas de agentes federales o vigilantes, o por
supuesto
al fondo de los traileres de tractores.
Nada, ni el virtualmente impermeable Muro de Berlín ha
logrado evitar que la
gente intente mejorar sus vidas yendo a lugares que les den mayor libertad
y m᳠oportunidades para ellos y sus familias.
Lo que nunca deja de sorprenderme sobre los inmigrantes
es que continúan viniendo a nuestro país a pesar de todas las adversidades que
saben que
tendrán
que enfrentar - - prejuicio,
abuso, ridículo, acoso, persecución. Sin embargo siguen viniendo. Y no solo
pagan para venir, sino que también arriesgan sus vidas.
Los inmigrantes generalmente están entre las personas
más impresionantes del
mundo.
Cada vez que converso con uno, no puedo evitar preguntar, "¿Qué te hizo
que
dejaras tu país para venir al nuestro?"
Los controles fronterizos de Estados Unidos no son
diferentes a cualquier
otra
interferencia gubernamental en el libre mercado. Siempre e inevitablemente,
dicha interferencia provoca que los seres humanos adapten su
conducta, incluso al extremo generalmente de producir un mercado negro,
pero
incluso eso no les impide intentar alcanzar su objetivo original.
Por ejemplo, consideremos la prohibición de la droga.
El pretendido motivo
de
las leyes contra las drogas es evitar que la gente las ingiera. La ley,
sin
embargo, no hace que muchos consumidores de drogas dejen de utilizarlas;
en
su lugar, simplemente los obliga a adaptar su conducta, digamos, comprando
las drogas en un mercado negro a un zar de los narcos en lugar de
a la farmacia local.
Cuando el consumidor de drogas muere por consumir
drogas adulteradas o
cuando
es asesinado por un enojado traficante, los funcionarios del gobierno
inevitablemente
culpan a la victima y al vendedor de drogas. "Si no hubieran estado
violando la ley, esto no habría sucedido."
Pero a pesar de todas sus protestas, los funcionarios
federales comparten la
responsabilidad
moral por esas muertes ya que de no haber sido por las leyes contra
las drogas, las muertes no hubieran ocurrido.
El razonamiento es el mismo con respecto a la
avejentada, fallida y quebrada
política
federal de inmigración. El constante aumento de la fuerza en la frontera
austral obviamente no ha hecho que la gente deje de hacer lo que ha hecho
durante siglos. Venir aquí con la
esperanza de mejorar sus vidas. Simplemente los ha obligado a
alterar sus conductas para poder alcanzar su objetivo.
Por ejemplo, cuando los federales construyen el Muro de
Berlín estadounidense en el sur de
California, los inmigrantes ilegales comienzan a entrar a los Estados Unidos
por el este, cosa que ha provocado que muchos mueran por sed y deshidratación
en los dos desiertos de Arizona.
Por supuesto, el gobierno federal culpa esas muertes a
las victimas. "Si no
hubieran
estado violando la ley, esto no habría sucedido."
Cualquiera que este familiarizado con los mercados habría
predicho con precisión
que la aplicación de controles fronterizos mas estrictos, inevitablemente
da paso a emprendedores que están dispuestos a transportar a
inmigrantes ilegales hacia Estados Unidos. Como estamos hablando de un
mercado
negro, tampoco sorprendera un defensor del libre mercado que los
transportadores
del mercado negro sean generalmente personajes inseguros como
lo suelen ser los zares de la droga. El resultado ha sido que a lo largo
de los años muchos inmigrantes ilegales han muerto en manos de esos
transportadores.
Por supuesto, el gobierno federal siempre culpa de las
muertes a las victimas
y
a los transportistas. "Si no hubieran estado violando la ley, eso no
habría
sucedido."
Ese razonamiento no reconoce, sin embargo, que un
gobierno que promulga
leyes
inmorales y perversas, como las leyes contra las drogas o las de inmigración
comparte la responsabilidad moral por las muertes que resulten, ya
sea directa o indirectamente, de la aplicación esas leyes. "Si no
hubieran
aprobado esa ley, esto no habría sucedido".
Después de todo, no olvidemos que la gente que
intentaba cruzar el Muro de
Berlin
estaba violando la ley. Y tampoco olvidemos quienes compartían la responsabilidad
moral por las muertes de los que fueron atrapados violando la
ley.

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