Crimen y pecado ¿Por que no llamar a las  cosas por su nombre?

Por Emilio D. Santos

          La historia nos enseña acciones indignas y vergonzosas como la esclavitud, los crímenes de la inquisición, la quema de hechiceras por parte de puritanos,  las guerras “santas”, el holocausto etc. También aprendimos que  los escándalos no son exclusivos de un país, ni de determinado partido o ideología, ni solo de ministros de una religión o secta especifica.

Actualmente no es posible ignorar el escándalo y la crisis que enfrenta la Iglesia Católica, principalmente en los Estados Unidos. Escándalo suscitado por  los diversos crímenes sexuales perpretados por sacerdotes y las irresponsables omisiones de sus superiores.

          Como máxima autoridad en la iglesia, el Papa Juan Pablo II dijo que el abuso sexual perpetrado por sacerdotes en Estados Unidos "es considerado correctamente como un crimen por la sociedad''.

.         No se puede juzgar a los países e  instituciones políticas o civiles, y mucho menos a todos sus miembros, por los actos y omisiones de quienes las dirigen. Pero tampoco se debe permanecer al margen, sobre todo si no se toman acciones apropiadas para identificar y reolver el problema.

No obstante que el Papa afirmo  "Debido al daño ocasionado por algunos sacerdotes y religiosos, se considera que la Iglesia misma está afligida y muchos se sienten ofendidos por la manera como consideran que han actuado las autoridades de la Iglesia en este asunto''. Mas claro no pudo haber sido el máximo dirigente católico. Pero al parecer la Iglesia Católica en los Estados Unidos, esta utilizando una estrategia de defensa inapropiada e incongruente con la opinión de Juan Pablo II. Esta defensa llega hasta el cinismo y arrogancia.

En un caso,  los abogados de la Diócesis de Brownsville Texas argumentaron el precepto Constitucional de Separación de Iglesia y Estado para evita que la iglesia tuviera que indemnizar a una victima del Sacerdote Nigeriano Basil Chukwuma Onyia, que oficiaba en la Basílica de Nuestra Señora de San Juan. Este argumento  era una reverenda tontería y atinadamente fue desechado por el Juez.  El estado no debe interferir en la doctrina, el culto y el manejo interno de las iglesias, pero esta división, de ninguna manera otorga inmunidad a la iglesia de responder por los crímenes cometidos por sus sacerdotes, sobre todo en este caso, en que aparentemente facilito la huida del acusado a África.

 

En otro caso, los abogados del Cardenal de Boston, Bernard Law declararon que los padres de la victima -un niño de 6 años- son co-responsables de negligencia, en el abuso que perpetro el sacerdote  Paul Shanley  recientemente  arrestado en California y extraditado al estado de Massachusetts. Defenderse culpando a los padres de  haberle tenido confianza es un argumento cínico e inaceptable, pero al conocer otros antecedentes, resulta que la negligencia no solo civil, sino criminal es atribuible a los superiores de Shanley.

La investigación de los archivos de Shanley, revelaron que cuando se le transfirió a California en 1990, no se aviso de que había sido acusado repetidas  veces de abuso de niños. Como en muchos caos, la irresponsable acción de las autoridades de la  iglesia, de simplemente trasladar a otro lugar a peligrosos violadores,  omitió  advertir de los numerosos crímenes cometidos por el sujeto.

Pero esto no es lo más indignante, sino que Shanley quien también fue tratado de una enfermedad de transmisión sexual, atendió en 1978 una conferencia de la que se organizo una asociación de pedofilos,  denominada   “North American Man-Boy Love Association” (NAMBLA ) que quiere decir asociación norteamericana de amor  hombre-niño. Esta organización de criminales, tiene una dirección de Internet -desde luego fuera de Los Estados Unidos- en Dinamarca país en el que se encuentra una asociación relacionada a esta de Pedofilos Daneses “Danish Pedophile Association”.

Estas acciones de  Shanley  y el cómplice del silencio de sus superiores son indignantes. Es inaceptable el silencio y la torpeza de solo cambiar de parroquia o ciudad a sacerdotes abusadores. Pero los jerarcas eclesiásticos han guardado silencio y vertido incluso medias verdades posiblemente para no enemistarse con nadie y quedar bien con todos.

Creo que par resolver un problema hay que saber cual es la realidad. La verdad debe decirse tal como es. Pero aun dentro del escándalo algunos sacerdotes se niegan a mencionar y mucho menos a  reconocer el problema de la homosexualidad.  Separan incluso velada o marcadamente una supuesta diferencia entre los casos de estos abusos a menores y la homosexualidad.

¿Por que no llamar a las  cosas por su nombre? Al pan pan y al vino vino. En las llamadas preferencias sexuales,  si la atracción o relación es con  el sexo opuesto esta es heterosexual. Es homosexual si es con alguien del mismo sexo.

Ahora bien, si esta relación, heterosexual u homosexual, se hace con un menor es  pedofilia, es un abuso o un crimen perpretado contra el menor de edad.

Es cierto que en general no todos los casos de pedofilia son perpretados por homosexuales. Caso muy conocidos se han publicado entre maestra y aluno o entre alumna y maestro, e incluso muchos técnicamente caen cono el abuso a menor cuando la diferencia es minima entre alguno de los novios y la relacion se convierte en crminal por ser entre una persona  adulto con una menor de edad.

 

 Ahora bien en el caso del escándalo en la iglesia católica, prácticamente se trata de relaciones de sacerdotes homosexuales que abusaron de menores, en algunos casos estas continuaron y se dieron relaciones homosexuales entre mayores de edad (sacerotes y seminaristas)  y realmente no se han mencionado el un abuso a menor en una  relación heterosexual.

Pero cual es la razón de la cada vez más distante postura entre El Vaticano y La Iglesia Católica Norteamericana. Tal vez la  presión de grupos a favor de los derechos de Homosexuales, algunos de ellos infiltrados en la misma  iglesia, favorecidos por la simpatía de otros clérigos de ideología liberal o socialista, han creado una implícita aceptación de la conducta homosexual. Esta aceptación la basan en la misericordia, comprensión y perdón, pero es incondicional. Pero olvidan un elemento esencial.  Es cierto que la doctrina cristiana enseña el perdón, pero omiten un ingrediente fundamental del perdón el arrepentimiento y propósito de enmienda o sea eliminaron el :  “. . .  y no peques más”.

Lejos de condicionar el perdón al arrepentimiento y dejar de pecar, los jerarcas católicos por el contrario facilitaron a seguir pecando a los sacerdotes, simplemente cambiaron de lugar a estos pervertidos criminales donde siguieron impunemente perpratando sus crímenes. Esto no puede continuar.  

Nuestros derechos terminan donde se inician los de los demás. De ninguna manera es aceptable que se condene a persona alguna solo por tener relaciones sexuales homosexuales. No se  debe interferir,  mientras lo haga en privado y con el consentimiento de su pareja, mayor d eedad. Es decir, mientras no afecten o perjudiquen a otros.

Por siglos además de los  homosexuales, siempre ha habido quienes, nacen o se hacen, con la preferencia de tener relaciones sexuales sado-masoquistas, con  animales (zoofilia) o con cadáveres (necrofilia). Pero el hacer cualquiera de estas perversiones sexuales participando menores de edad; o en la presencia de  niños;  o bien pretender que en la escuela se enseñe a nuestros hijos las conductas  mencionadas, solo porque existen, es inaceptable por que ya se esta afectando los derechos de otros.

La Iglesia católica enfrenta, un gran mal, pero a grandes males grandes remedios, creo que simplemente deben seguir lo que predican, que mas vale arrancarse un brazo o un ojo, sin son ocasión de pecado.