
Por
Emilio D. Santos
"Estamos
haciendo las gestiones al más alto nivel". Dijo el Presidente Vicente Fox
comentando, que en conversación telefónica, con su homólogo de Estados Unidos,
George W. Bush, había abogado en favor del condenado mexicano a muerte Javier
Suárez Medina.
Condenado por el
homicidio del policía Larry Cadena perpetrado en 1988, Sánchez Medina fue
ejecutado por inyección letal en Hunstville, Texas. En reacción a su fracaso,
Fox canceló su visita a Texas.
Solicitar
clemencia y defender derechos, e incluso protestar en la vía diplomática es
completamente valido. Pero una acción unilateral como la cancelación de una
visita de estado, constituye ya una violación a la doctrina de no-intervención
en asuntos internos de otros estados. Fox podrá cancelar todas las visitas pero
con esto no modificará la legislación del estado de Texas, ni sus actos
soberanos. Por el contrario, la cancelación por la ejecución de un
narcotraficante asesino, perjudica a miles de ciudadanos mexicanos,
honestos y trabajadores, a quines supuestamente venia a ayudar durante su visita.
Las gestiones de
Fox no surtieron efecto. Pero no porque el presidente Bush no haya querido
atender la solicitud de Fox. Simplemente porque Bush como presidente de los
Estados Unidos, no es nadie, ni tiene ingerencia alguna para intervenir en un
asunto de la competencia exclusiva del estado de Texas.
También Fox pidió
clemencia al gobernador Rick Perry, pero el gobernador de Texas no tiene
facultad alguna para otorgar perdón, simplemente con causa justificada puede
aplazar una ejecución por 30 días.
Es la junta de
perdones del estado, quien puede suspender la ejecución o conmutar la sentencia
y a este punto únicamente la suprema corte de la nación podría haber detenido
dicha ejecución.
Las gestiones del
presidente Fox, si bien muy populares, estuvieron jurídicamente fuera de
contexto, dado que ni el presidente ni el gobernador podrían haber conmutado la
sentencia. Pues en un estado de derecho se respeta la división de poderes así
como la soberanía de los estados. Simplemente en Texas, la ley se aplica y no
es negociable.
Por otra parte ¿Porque
a ultima hora? O como se dice “al
cuarto para las doce” o ¿Por qué hasta HOY? Suárez Medina fue condenado en
1989 y 14 veces fue aplazada su ejecución. Independientemente de que se este a
favor o en contra de la pena de muerte, el punto es que la ayuda para salvar de
la pena de muerte al condenado, no se dio oportunamente durante
los más de 13 años del proceso judicial.
Se alega que Suárez
Medina no sabia que Larry Cadena era policía, sino que pensaba que era otro
narcotraficante. ¿Porque no se planteó este supuesto atenuante adecuadamente
durante el juicio y las apelaciones? También se alegó que su abogado no estaba
en sus cabales. ¿Porque hasta ahora? ¿Será porque hasta ahora se puede sacar
provecho, para subir la popularidad, dada la atención que se presta a una
ejecución?
En abril de 1997 el entonces
condenado a muerte Ricardo Aldape Guerra logró su liberación. El Estado de
Nuevo León -de donde era originario Aldape-
utilizando calificados juristas logró revocar la sentencia de muerte
impuesta por el asesinato de un policía. El gobernador de Nuevo León, actuó
prudentemente por las vías adecuadas, sin hacer contactos a alto nivel como,
infructuosamente hizo Fox.
En asuntos tan polémicos
como la pena de muerte, al calor de
la defensa de la propia ideología e intereses, se exteriorizan infinidad de
falsedades y disparates jurídicos. La retórica en defensa del sentenciado no
le salva la vida. Esta solo permite a algunos abogados a salir del anonimato y
brindar exposición pública a políticos y lideres.
Difícilmente
alguien no se conmueve, ante el llanto
de una madre. Independientemente de lo que haya hecho el hijo, la madre sufre un
legitimo dolor ante la eminente
muerte de su hijo. Sin embargo, no se debe perder la objetividad y pretender que
con la explotación amarillista de tan dramática e intima escena, terminar con
el estado de derecho. Mucho menos, si se trata de un caso en que el sentenciado
era un narcotraficante.
De acuerdo al informe del año
2001 sobre México, emitido por La
Sociedad Interamericana de prensa (SIP) “En el país persiste un patrón de
ataques y crímenes contra periodistas llevados a cabo especialmente por el
crimen organizado, en particular el narcotráfico”... En el año 2001 tres
periodistas fueron asesinados en la región fronteriza, sin que las autoridades
hayan informado de avances en el esclarecimiento de los hechos. . . Es posible
concebir el dilema que enfrentan muchos periodistas en la zona: o aceptan la
sumisión o ponen en riesgo su vida. O para citar un comentario común en la
región: deben escoger entre dos metales: oro o plomo.”
Estos tres periodistas, fueron ejecutados por narcotraficantes asesinos,
como fue el ejecutado Javier Suárez Medina.
Las madres de los
periodistas asesinados tanto durante este régimen, como los muchos más
asesinados en regimenes anteriores -por el narcotráfico o por su oposición política
al sistema- también lloraron la
muerte de sus hijos. Mas el llanto
de ellas no se transmitió a nivel nacional por la televisión. La muerte de los
periodistas no mereció la mínima atención presidencial, ni mucho menos la
cancelación de algún evento.
Independientemente
a lo reprobable de la conducta del ejecutado. El gobierno de México tiene la
obligación de procurar la mejor defensa a sus ciudadanos. Pero en ese caso, fue
fuera de tiempo y completamente inadecuada la actuación de la administración
de Fox.
Se argumentó en
este caso, que Texas violó la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, conocida bajo sus siglas VCCR.
El Articulo 36 del VCCR da el derecho a las autoridades consulares a visitar y
asistir a sus ciudadanos arrestados o detenidos. La convención no previene la
obligatoriedad de notificación de detenidos, salvo que se determine de acuerdo
a los términos de los convenios
bilaterales entre los países, obligatoriedad que entre México y Estados Unidos
no se ha establecido.
Entre
México y Estados Unidos la asistencia consular se debe prestar sólo a
solicitud del detenido o acusado. Los casos de homicidio llaman mucho la atención
del publico, por lo que francamente es muy difícil de creer que puedan pasar
desapercibidos a las autoridades consulares, en el supuesto de que la autoridad
estatal negara el derecho a la asistencia consular.
Los ciudadanos tejanos
aprueban la pena de muerte, en más de un 80 por ciento. La minoría que se
oponen lo hacen sin coordinación, por tener puntos controversiales entre los
mismos grupos. Los opositores únicamente coinciden físicamente en vigilias y
protestas fuera del lugar de ejecución, cuando ya realmente no puede hacerse
nada por salvar la vida del condenado.
Quienes se oponen a la
pena de muerte, argumentan que este castigo no detiene el crimen. Sin embargo,
las estadísticas publicadas durante la administración Clinton, reportaron una
disminución del crimen por sexto año consecutivo y específicamente el homicidio con una
reducción del 8 por ciento.
Esta continua
según los recientes informes de disminución de crimen hechas por Administración
Bush. Es indudable que el crimen violento en los Estados Unidos ha disminuido y
en el caso especifico en Texas el índice de crimen viene disminuyendo
constantemente desde la década de los noventas.
Cuando en China se
castigaba con la pena de muerte a los ladrones, estos asesinaban a sus victimas
para eliminar testigos, pues la
pena era prácticamente la misma. A la inversa también se da cuando la pena es
prácticamente la misma por delitos no violentos que por homicidio, o si prácticamente
es el mismo castigo, por matar a una o a varias personas, o casi el mismo por
haberlas mutilado o torturado antes de matarlas.
La vida humana es sagrada y para defenderla esta el derecho a la legitima
defensa de la propia vida y de la familia, aun a costa de la vida del agresor.
El estado tiene la obligación de defender la vida de sus ciudadanos aún a
costa de la vida de enemigos externos o internos que atenten contra la vida de
sus ciudadanos.
Con agregar sentencias
de cárcel no se evita que los narcotraficantes sigan operando tras las rejas e
incluso ordenando ejecuciones. Desde luego, la ejecución de asesinos, no
acabara con el narcotráfico, ni con el crimen. Pero; al menos brindara a los
ciudadanos honestos cierta seguridad de que los criminales podrán continuar
gozando de impunidad, en tanto no asesinen, secuestren, mutilen y violen a
inocentes.
Fox critica a Texas
donde el crimen viene disminuyendo, siendo que es presidente de un país donde
sucede todo lo contrario, donde impera la inseguridad y la impunidad. Donde en
el Distrito Federal “La vida no
vale nada”, como dice canción
Caminos de Guanajuato, su estado.
Sí bien es cierto que
en México la pena de muerte no se
aplica actualmente, la Constitución Mexicana la permite y regula en su Articulo
22. Por lo tanto, el presidente Fox, en lo personal podrá estar en desacuerdo
con la pena de muerte, sin embargo como presidente de México, tiene la obligación
de respetar y hacer guardar la constitución y las leyes que de ella emanen,
como protestó cuando tomo posesión.
Es innegable que con
la pena de muerte los errores judiciales son irreparables. Por lo que debe
mejorarse el sistema, para darse toda oportunidad de defensa al acusado. Es
deseable que la pena de muerte se aplique lo menos posible, aunque
debe de aplicarse la misma pena también
a los policías que asesinan inocentes. Cuestión que ya he opinado
anteriormente, refiriéndome a casos específicos en Texas.
La pena de muerte
siempre será motivo de controversia. Debe debatirse y discutirse con seriedad.
La demagogia y la mentira no es la mejor forma de hacerlo.
"Yo siempre me opongo y me opondré a la Pena de Muerte, por
inhumana pero en este caso no firme la petición, porque no podemos combatir
algo incorrecto argumentando mentiras" afirmo uno de los lideres que se
negaron a firmar una petición que en varias iglesias católicas estaban
haciendo para pedir al gobernador de Texas, no vetar una ley que prohibía
ciertas ejecuciones.

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