¿Desagravio?  Debería ser una condena

Por Emilio D. Santos

La Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra,  aprobó una resolución -que debería ser una condena-  que exhorta a Cuba a realizar esfuerzos adicionales para avanzar en el campo de los derechos civiles y políticos.

El voto de México, provocó airadas protestas de algunos  legisladores mexicanos pertenecientes al PRI y PRD. Estos legisladores organizaron  un “desagravio” a Cuba. Los legisladores  dijeron incluso  que el voto de México era una violación a la Constitución Mexicana.

Los legisladores posiblemente no entienden bien lo que la constitución de su país, establece en la fracción X  del  articulo 89, como facultades del  Presidente: “Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales, sometiéndolos a la aprobación del Senado”. A esta fracción -como las innumerables modificaciones constitucionales que  vinieron haciendo al capricho del presidente en turno- el Presidente Miguel de la Madrid le adiciono: “En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención” conocida como Doctrina Estrada.

De acuerdo al criterio del Canciller Estrada manifestado el 27 de septiembre de 1930, frente a los cambios de régimen político de cualquier país, el gobierno mexicano se abstendrá de reconocer gobierno alguno limitándose a mantener o retirar agentes diplomáticos. Dado que la practica internacional de reconocimiento de gobiernos es contraria al principio d e la no intervención.

El principio de no intervención,  se refiere a  la intromisión de un estado en los asuntos propios de otro, con la pretensión de imponerle una determinada orientación en la política nacional o internacional.

Votar por una exhortación, o incluso la condena por violación de derechos humanos, no viola en ningún momento la doctrina Estrada no el Principio de No Intervención.  México debe condenar cualquier violación de derechos humanos, sea cual sea la ideología política del violador. Esto lo ha hecho con otras naciones, por ejemplo con  Sudáfrica  incluso imponiéndole a su racista gobierno bloqueo comercial, sin causar protestas. Por lo tanto también debe censurar cualquier violación que se de incluyendo Cuba y Venezuela, aunque protesten los diputados por estos actos, que por cierto no son de su competencia legislativa

La constitución establece  que,  no los diputados,  sino  el Senado tiene la facultad exclusiva en términos de la fracción I del articulo 76 constitucional,  de analizar ( no de  dirigir) según el informe anual, la política exterior desarrollada por el ejecutivo.

Pero dejando a un lado la ignorancia de los legisladores, en materia constitucional y derecho internacional, lo importante es saber que es lo que realmente esta pasando en Cuba.  

El pasado 27 de febrero, durante el asalto protagonizado por 21 cubanos a la sede diplomática mexicana, los periodistas Andrew  Cawthorne y Alfredo Tedeschi, ambos corresponsales de la agencia Reuters, acreditados en Cuba, fueron agredidos por agentes de la Seguridad del Estado para impedir que cubrieran la noticia. A Tedeschi le incautaron su cámara de video, impidiendo la transmisión de las imágenes.

La Sociedad de Periodistas Manuel Márquez Sterling, que agrupa a la mitad de los 120 profesionales independientes en la isla, y la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) denunciaron los hechos como expresión de una ola represiva desatada por las autoridades tras los incidentes ocurridos en la Embajada de México en La Habana.

            El incidente  represivo en la embajada de México, no es de ninguna manera un hecho aislado. Continúan desde hace 40 años  los métodos  comunes en la isla de obstrucción del ejercicio profesional, como las llamadas de intimidación, las detenciones temporales y el traslado forzoso de los reporteros hasta zonas alejadas de donde transcurren los acontecimientos noticiosos Permanece aún arrestado Carlos Alberto Domínguez, de la agencia Cuba Verdad, tras un intento de reportar actividades pacíficas del movimiento disidente el 24 de febrero.

Por eso la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)  decidió condenar una vez más  “al régimen totalitario de Castro, por su flagrante violación de la libertad de expresión y de prensa, y su irrespeto absoluto de los derechos humanos”.

El gobierno de México simplemente votó como a la mayoría de los países, incluyendo a casi todos los países latinoamericanos. Solo Brasil se abstuvo,  únicamente Cuba y Venezuela  votaron en contra de la resolución. De otros continente votaron en contra entre otros  Sudáfrica, Libia, Nigeria y Argelia.

El voto del gobierno de  Venezuela era de esperarse, pues adolece del mismo mal.  La Comisión Interamericana de Derechos Humanos se vio obligada  a adoptar medidas cautelares para proteger de tales hechos de violencia animada desde el gobierno de Hugo Chávez a distintos medios de comunicación y periodistas venezolanos, sin que las autoridades oficiales hubiesen dado un adecuado cumplimiento a las mismas. Por eso también la SIP condenó los hechos antes mencionados y manifestar su grave preocupación por la actual situación de la libertad de expresión en  Venezuela donde los Derechos Humanos, de manera general, están siendo objeto de violaciones sistemáticas y generalizadas por el gobierno de Chávez.

Los defensores de Castro, en lugar de organizar “desagravio”,  deberían  leer bien su constitución, enterarse de lo  que esta sucediendo y  reconocer que en lugar de condena, tan solo se le dio una tibia exhortación a Cuba.