
Por
Emilio D. Santos
Gran controversia causo la película El Pecado del Padre Amaro, a muchos
incomodo o asustó. Ahora los clérigos católicos pretenden informar a los
votantes la posición de los diferentes candidatos
o partidos y esto asusta sobremanera a algunos políticos mexicanos, sobretodo a
los de filosofías contrarias a la moral cristiana, como la de los que pretenden
legalizar el aborto, que es un crimen de acuerdo al cristianismo.
El discutir las iglesias internamente, las posiciones de los candidatos
en contraste con los principios de su doctrina, en ninguna democracia se ha
visto como un intervención en política. Sobre todo si como el caso de México,
no implica una campaña publica, especifica y activa a favor o en contra de
determinado candidato o partido.
El activismo político de algunos como Méndez Arceo, Samuel Ruiz
nunca molestó a los izquierdistas, hoy escandalizados, pues come el
colega del Padre Amaro, estos clérigos
comulgaban con sus ideas.
En la cinta el Pecado del Padre Amaro, toca los pecados de índole
sexual, llegando incluso a cometer
un aborto (asesinato según la religión),
como la intervención en política de los curas. No revela ningún
secreto, pero tendenciosamente trata de contrastar al ‘buen y casto”
sacerdote guerrillero, del “malo” beneficiario del narcotráfico.
La tendencia ideológica de separar a los personajes, choca con la
realidad ya que hay generalmente
una relación comercial constante entre los grupos guerrilleros y
narcotraficantes, por el comercio drogas-armas.
No habría razón de quejarse esta tendenciosa propaganda, si no fuera
porque se utilizaron fondos públicos para la realización de esta obra y el
gobierno federal invitó en un acto oficial
al cuerpo diplomático para su exhibición oficial, a la que desde luego
no asistió el representante del Vaticano. Pero ahora el clero católico
opina sobre las elecciones y los políticos se rasgan las vestiduras.
Pero recordemos algo de historia sobre la participación de la iglesia en
política. El 4 de septiembre de
1808 el Santos Oficio de la Inquisición de España publico un edicto indicando:
. . ., que el rey recibe su potestad y autoridad de Dios, y lo debéis creer con
fe divina. . .” La inquisición pretendía reafirmar el dominio colonial y
consideraba una herejía a la soberanía del pueblo.
En la nueva España no era el anti-catolicismo lo que temía el Santo
Oficio. Porque realmente no había un movimiento en ese sentido. “la pasión
por los libros franceses’ así como los comentarios de hechos como la toma de
la Bastilla, como la decapitación de los monarcas franceses
Luis XVI y Maria Antonieta, la
constitución francesa y las inquietantes discusiones en la Asamblea Nacional de
Francia, con “maximas perversas a favor de la igualdad y libertad”,
preocupaba al clero.
El padre Hidalgo en su levantamiento invocó la fidelidad al monarca español
Fernando VII depuesto por Napoleón. Hidalgo deseaba un congreso representativo
de las diferente regiones con el objeto principal de “mantener nuestra santa
religión” que dicte leyes suaves. José Maria Morelos, párroco de un pueblo
aun mas humilde que el que tenia a
cargo Hidalgo pronto demostró singulares dotes militares y políticas.
Ninguno de estos curas, lucho en contra de la religión, incluso
indirectamente luchaban contra Napoleón, el
enemigo de la Iglesia. Sin embargo, ambos fueron excomulgados. Curiosamente
aun en nuestros tiempos hay quienes les preocupa que la iglesia
rectifique. Pero Hidalgo y Morelos no usaron el pulpito para externar sus ideas,
sino que como se dice colgaron los hábitos, o la sotana.
En 1824 los Estados Unidos Mexicanos se constituye en una republica
representativa federal con un sistema federal
mucho mas completo que el actual en virtud de que las facultades de los
estados eran mucho mayores. Las libertades de prensa y pensamiento quedaron
plasmadas aunque quedo instituida la religión Católica como la oficial. En
cambio, las ideas de Morelos e Hidalgo quedaron olvidadas al no incluirse en la
constitución de 1824.
Tras el triunfo republicano de la Reforma, los imperialistas vencidos
encontraron en Napoleón III, el
aleado perfecto. Ante el asombro del mundo el ejercito francés fue vencido en
Puebla el 5 de mayo de 1862. Esta batalla representaba una lucha entre dos
filosofías. La monarquía, los
conservadores mexicanos y la
Francia napoleónica y por otra parte la democracia, los Republicanos mexicanos
y Estados Unidos.
En esta lucha la iglesia católica estuvo del lado de la monarquía
europea. Sin embargo esta posición opuesta llevo a la percepción de que Juárez,
Vallarta y otros pensadores hayan sido anticatólicos. Fueron anticlericales
moderados, mas nunca anti-católicos. Juárez declaró que la voluntad divina
manifiestamente se hababa a favor de la democracia, Dios era “ el caudillo de
las conquistas de la civilización”
Porfirio Díaz defensor en el campo de batalla de la Reforma, mantuvo una
buena relación con su antes enemiga, la iglesia católica. La Revolución de
1910 institucionalizada en una dictadura perfecta, al capricho del presidente en
turno hubo desde persecuciones religiosas hasta vistas papales y establecimiento
de relaciones con el estado Vaticano.
Terminaron 7 décadas de dictadura perfecta que siempre permitió la
intromisión eclesiástica de algunos clérigos, siempre y cuando fueran
izquierdistas.

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