REFLEXIONES LIBERTARIAS
LA NUEVA HECATOMBE LATINOAMERICANA
Por Ricardo Valenzuela


  Una de las características que identifica a todos los verdaderos liberales, es que nos hablamos fuerte y sin las frases cantinflescas que tanto disfrutábamos en las películas de ese personaje, para luego darnos cuenta que en realidad no decía nada. Esto como es natural, provoca fuertes debates que a veces toman proporciones que para los que no acostumbran a defender sus trincheras, pudieran parecer enfrentamientos a punto de provocar explosiones como las que arma Mike Tayson—pero no, la naturaleza del liberal
es apasionada y cada una de esas “batallas” nos deja una gran lección.

Por azares del destino, hace tiempo conocí a uno de esos feroces liberales; Alberto Mansueti. Alberto es un argentino exiliado en Venezuela y un hombre por demás interesante. Abogado, filósofo, escritor y sobre todo, alguien con una visión casi mediática. Alberto es el tipo de hombre que con sus crudas predicciones llega inclusive a molestar a los clásicos “ciudadanos” que simplemente no quieren o no les interesa ver las realidades de nuestros países, y pretenden seguir viviendo de quimeras, o mas grave, cómodamente esconden la cabeza como los avestruces ante realidades que luego nos arropan para ahogarnos.

Hace unos días produje un largo escrito titulado: “Conservadores y Liberales
optimistas” el cual fue de inmediato evaluado por Alberto, y luego de acuerdo a su estilo y su fina inteligencia, descalificado y poco a poco desarmado pieza por pieza en un agresivo rebate. El mensaje de mi escrito era simple: “una nueva generación está tomando el control de la economía de los EU, una generación de optimistas quienes armados con la nueva tecnología, estarán esculpiendo el futuro en las siguientes décadas no solo sin la ayuda del gobierno—a pesar de él, ya no solo sin los traumas de la
religión—a pesar de los esfuerzos de las iglesias para seguir controlando.

El fuego cruzado entre Alberto y yo se inició de inmediato él tachándome de optimista casi irresponsable, yo a él de pesimista compulsivo. Los argumentos de Alberto eran su visión de una nueva avanzada del estatismo no sólo en América Latina, sino en todo el mundo. Los míos eran conquistas importantes del liberalismo durante los últimos 20 años, y un futuro no tan negro como el del horizonte de mi amigo. Los ánimos se calentaron de tal forma que las computadoras casi echaban humo. Sin embargo, después de la tempestad llega la calma. Las computadoras y los cerebros se enfriaron para que la calma diera paso a la reflexión, el respeto y diálogo entre dos amigos.

Como a mi no me gusta perder, voy a decir que ambos teníamos algo de razón, pero ahora tengo que reconocer que la de Alberto era mas contundente que la mía. Ese mismo día aparece un editorial en el Wall Street Journal del economista Santiago Millán que me ha rescatado de mi sopor. Aun cuando el mundo ya no es el mismo de hace 20 años: La Unión Soviética ya no existe, Rusia trata de implantar el mercado, China igual, Tony Blair no es el laborista de los años 70, y en México hemos sacado al PRI de Los Pinos, estamos todavía muy distantes de la tierra prometida. Después de la avanzada—irregular y defectuosa como la considera Alberto, pero avanzada al fin—de los mercados en los 80s y 90s, nos encontramos sin lugar a dudas frente al contraataque del estatismo, y es uno cruel, agresivo y de grandes proporciones.

En México el proceso de liberación navegó sobre mansas aguas durante los primeros 5 años de gobierno de Salinas. Sin embargo, oh sorpresa, el mundo se nos vino encima en 1994. En Argentina Mennem logró milagros en el infierno heredado, pero igual, se derrumba todo en unos cuantos meses. ¿Fujimori? Casi lo hacen héroe nacional al derrotar a Sendero Luminoso, meter orden y sanidad en la economía de Perú; pero oh sorpresa, de nuevo explota la bomba y así se repite la historia en todo el continente. Entonces, aparece el nuevo chapulín colorado Hugo Chávez condenando las reformas liberales como el “camino hacia el infierno.” El asesor económico del casi seguro nuevo Presidente de Brasil, resume los problemas de su nación con una palabra: Neoliberalismo.

Pero lo alarmante es darnos cuenta de que hoy día esto no es la excepción en América Latina, sino la regla cuando vemos que otros partidos y políticos orientan de nuevo el timón de sus naciones hacia el proteccionismo y la intervención estatal como sus estrategias de manejo económico. Y aun más preocupante, es darnos cuenta de que los EU con sus recientes acciones proteccionistas alimentan el fuego del viejo nacionalismo. Hay que recurrir a la historia para afinar nuestros sentidos. Esta es la misma tendencia de principios de los años 30 con la que importamos la Gran Depresión, y durante ese periodo hubo 12 cambios de gobierno en América Latina; 10 de ellos fueron golpes militares. Unos de izquierda y otros de derecha, pero el común denominador es que todos serían populistas y nacionalistas.

En 1930 los EU inventaron la infame legislación Smoot—Hawley con impuestos a las importaciones hasta de un 60%, lo que de inmediato provocó represalias de otros países en una guerra comercial que arropó al mundo. La Gran Depresión se extendió por todos los rincones del planeta y su miseria se multiplicó. Al colapsarse la economía mundial, los gobiernos de América Latina respondieron con una serie de medidas por las que todavía estamos pagando. Pero los ejemplos más dramáticos fueron Argentina y Brasil que ya eran—especialmente Argentina—parte de las naciones ricas del mundo. Irigoyen en Argentina y Vargas en Brasil sepultaron el liberalismo que los había obsequiado gran prosperidad, para embarcarse en el cepalismo creando la gran ineficiencia de la cual todavía sufrimos. América Latina en coro los  siguieron cerrando sus economías, la substitución de importaciones y el intervencionismo echaron sus raíces para sepultarnos.

El desinfle de la economía mundial ha afectado especialmente nuestra región y el escaso flujo de capitales provoca el descarrile de las nuestras. El crecimiento para este año se estima será “cero.” Sin embargo, en Argentina en donde se sufre la peor tragedia de su historia, las respuestas políticas amenazan con provocar el mismo efecto que después de la Gran Depresión. En nuestro país Fox está contra las cuerdas con un Congreso que le sabotea importantes reformas que si no se implementan, se anticipa una situación ante la cual 1995 nos deba parecer un paraíso. Parece que no hemos aprendido el que pobreza, miseria y represión ha sido el común denominador del estatismo. Y los EU no entienden, que ese es campo fértil para el terrorismo. En fin, parece que mi visión de un vaso medio vació es errónea pues le quedan solo unas gotas.

A la inteligencia y calidad humana de mi amigo Alberto le hago un homenaje de la única forma que se; dos versos del poema que escribí hace 15 años al iniciar mi lucha contra el alcoholismo:

He vivido, cierto si he vivido
Recorrido el mundo por entero
Y he querido ser siempre pasajero
De lo intenso de la vida; y he podido

Tantos años de una vida despreciada
Reconozco estuve equivocado
La mitad de mi vida es el pasado
Pues apenas inicio mi jornada


Ricardo Valenzuela  chero@mindspring.com
www.alianzaliberal.org

www.lasalida.org

 

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