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REFLEXIONES LIBERTARIAS

FORO DE LA FALTA DE DIGNIDAD

Ricardo Valenzuela

En una bella ciudad en el norte de México; Monterrey, se ha llevado a cabo una extraña reunión;” El Foro por el Financiamiento del Desarrollo.” En esa progresista ciudad en la cual pasé cinco  años de mi vida mientras asistía al Tecnológico de Monterrey se dieron cita representantes de prácticamente todos los países del mundo—desde Presidentes, Primeros Ministros, Secretarios de Finanzas, Economía etc, y por supuesto los ya clásicos Globafolicos—para analizar el “como combatir la pobreza del mundo.”

Aun cuando la solución para este tenebroso problema lo podrían encontrar en documentos tan simples como el librillo; “Todo lo que necesitaba saber lo aprendí en el Kinder,” con grandes pronunciamientos estos importantes miembros de la comunidad internacional acudieron para cumplir un sublime objetivo que desde este momento se los puedo pronosticar; “Perder miserablemente su valioso tiempo.” Las luchas, los enfrentamientos, las envidias, los resentimientos entre pobres y ricos son tan antiguas como la misma humanidad. Recordemos las palabras de Calvin Coolidge:

“No necesitamos mas desarrollo material. Necesitamos mas desarrollo espiritual. No necesitamos mas poder intelectual. Necesitamos mas poder moral. No necesitamos mas conocimientos. Necesitamos mas carácter. No necesitamos mas gobierno. Necesitamos mas cultura. No necesitamos mas leyes. Necesitamos mas religión. No necesitamos mas cosas de las que se ven. Necesitamos mas cosas de las que no se ven.” Aun cuando estas palabras fueron escritas casi hace cien años, algunas de ellas tienen vigencia actual. Este mensaje se puede interpretar de varias formas, pero hay una muy clara: Obviamente que no necesitamos mas gobierno, necesitamos menos. Necesitamos mas carácter y sobre todo una muy diferente cultura a la que nos ha esclavizado.

Al estar prendido del televisor absorbiendo las noticias de esta convocatoria, me topo con un “analista” quien identifica el grave problema del terrorismo como una manifestación entre la gran riqueza de algunos países y la pobreza de muchos. Es decir, si yo trabajo y prospero, ahorro, reinvierto, sudo, innovo, arriesgo mientras alguien mas no lo hace, su reacción nata y además hasta cierto tipo “entendible y justificable,” es el esperar que le prenda fuego a mi casa, me asesine a mis hijos. Perdóneme Sr. Analista pero es usted un ignorante y estas actitudes son gran parte de la raíz del problema.

Cambio molesto de canal para encontrarme ahora con ese “intelectual” Lorenzo Meyer quien afirma el que ya se intentó el resolver este problema de la pobreza abriendo las economías, con el libre comercio, libre movimiento de capitales etc, practicado ya por mas de diez años y los resultados son desalentadores. En primer lugar Sr. Meyer, si las aperturas han sido como las de México, las disciplinas fiscales como la de Argentina, el combate a la corrupción como el de Perú; el libre comercio como el de Japón; pues ahí tiene su respuesta. Ahora, lo que en el caso de México les tomó a los revolucionarios casi 100 años para destruir, es infantil el pensar que se puede rehabilitar en 10 ni en 20---y sobre todo a medio brazo y con titubeos. 

Esta concentración de limosneros con garrote es realmente patética. Como siempre los “desarrapados” culpando a toda la humanidad por sus desgracias menos a ellos mismos, sus gobiernos, sus actitudes, su cultura y su religión. Este evento con la presencia de Chávez, Castro, Duhalde se ha convertido en la gran Convención de Perfectos Idiotas Latinoamericanos ahora llevado a nivel mundial: “Nuestra pobreza es consecuencia de la riqueza de otros; la clásica suma cero, lo que otros tienen me lo quitan a mí.” A veces me parece que casi, casi avalan las acciones de los Talibanes; “los gringos son ricos, vamos destruyéndolos y así estaremos parejos.”

La reunión de Monterrey podía haberse convertido en una de las más importantes en la historia de la humanidad tocando las teclas adecuadas. Ya es hora de que los ricos detengan los chantajes de los organismos compasivos internacionales, dejen de sentirse culpables porque hay pobres; ya es hora de que los pobres dejen en el rincón de los recuerdos esas actitudes de “no se puede” para que alguien mas pueda, es hora de que dejen de culpar alguien mas por su pobreza y asuman responsabilidad por su propio destino. Ya es hora de detener la hemorragia de capitales fluyendo de organismos como el FMI, el Banco Mundial etc, que lo único que han logrado es una cultura de dependencia.  

El solo hablar, promover y anunciar el combate a la pobreza es patético, no se dice,  simplemente se combate dejando libre al hombre para que de una forma natural pueda emprender la búsqueda de sus más profundos anhelos, de sus sueños, de su propósito. No se combate basándose en discursos demagógicos y de competencias para definir quien es el más culpable por los sufrimientos de la humanidad; basándose en quejas y reproches porque los países ricos no tiran con suficientes migajas para los hambrientos; basándose en globalifólicos que arreados como ganado protestan sin saber porque, contra quien, ni para que. La pobreza no se combate a base de reuniones de hombres obesos arribando en jets ejecutivos y hospedados en suites de hoteles cinco estrellas.

La pobreza no se combate basándose en pronunciamientos, edictos, decretos; arropando a los países pobres con prestamos que van a parar a las cuentas suizas de sus políticos y obviamente nunca se repagan; no con formulas mágicas para multiplicar los peces y los panes. Se combate a base de trabajo, responsabilidad individual e independencia de gobiernos compasivos. Se combate a base de una sinfonía entre gobierno y ciudadanos en la que cada cual debe tocar la nota correspondiente. El gobierno a gobernar, el ciudadano a trabajar.

No es solo patético, es doloroso el observar a grupos de pensadores y políticos exigiendo el que se continúe financiando no el desarrollo, la irresponsabilidad, la corrupción, el exceso, la desvergüenza. Por una parte exigen garrote en mano la “ayuda” con amenazas tipo Talibán, y por el otro advierten el no estar dispuestos a seguir sacudiéndose la cruda del estatismo, el Keynesianismo, el colectivismo, la corrupción que los ha postrado en esa encrucijada que los obliga a mendigar. Es patético observar el arribo de los líderes e EU, Inglaterra, Japón, Alemania, Francia quienes controlan casi el 90% del PIB mundial; pero es vergonzoso luego ver el arribo de los líderes del resto de los casi 200 países representantes que recogen las migajas del 10% que dejan sobre la mesa. 

Pero lo más patético es él darnos cuenta que los intelectuales consideran a esos cinco países ricos los villanos tal cual hubieran robado la riqueza que les ha costado sudor y sangre, y consideran víctimas a los restantes que como adictos a la cocaína y el alcohol siguen mendigando “garrote en mano” para mantener y financiar sus vicios. Sres. Pordioseros de Mercedes y Cadillac, el combate a la pobreza no está en Monterrey, Nueva York o Washington, está en sus casas y en la mente de cada uno de sus ciudadanos. El combate a la pobreza no es de la punta de pirámide hacia abajo; debe ser de la base hacia arriba como dice Hernando  de Soto.

Ricardo Valenzuela  chero@mindspring.com
www.alianzaliberal.org