REFLEXIONES LIBERTARIAS

Y EL NUEVO Y EXIGENTE VOTANTE

Por Ricardo Valenzuela

        A principios de los años 90 la ciudad de Guadalajara se vestía de luces para acoger una singular reunión; La segunda convocatoria de mandatarios latinoamericanos en un nuevo espíritu de concordia, comunicación y fraternidad, para en conjunto montar el tren de la modernidad ya apuntado hacia el nuevo milenio. El espectáculo era muy especial al observar la pasarela de jóvenes líderes abrazando los nuevos vientos que soplaban por los rincones del mundo: democracia, mercados libres, el reino de la tercera ola; la de la información y el conocimiento.

Las décadas de los años 70 y 80 pasaba a los libros por la animosidad de estos países contra los Estados Unidos y las banderas que enarbolaba, por lo que reuniones de esta magnitud, tradicionalmente eran con el propósito de agredir al odiado enemigo identificado por los rollizos dictadores en turno, mismos que congestionaban los bancos y las playas de Miami con sus elegantes residencias y dineros escurridos de las endeudadas tesorerías. La mayoría de ellos legislaban la forma de mantener los dineros internacionales lejos de sus fronteras.

Pero en esta ocasión los observadores se pellizcaban unos a otros para asegurarse no estar soñando ante las actitudes de estos jóvenes políticos, totalmente alejadas de las explosiones nacionalistas, proteccionistas, soberanas y cepalistas de las últimas tres décadas, mismas que hicieran inmortales hombres como Echeverría en México, Perón en Argentina, Pérez en Venezuela, Alan García de Perú. El tema en boca de todos ahora era libre comercio, competencia, mercado de bonos, capitales internacionales, democracia. Sin embargo, había un instrumento que desentonaba tan bella sinfonía; Fidel Castro.  

Durante los siguientes días el evento se convertiría en una pasarela  en la que coquetamente estos noveles estadistas, desfilaban protagonizando lo que parecía ser una pujante subasta por el capital internacional. Cada uno de ellos exponía con gran pasión las ventajas y atractivos de inversión en sus respectivos países, presentando las mejores caras a esa masa de modernos J. P. Morgans que acudían a la invitación del Presidente anfitrión; Carlos Salinas de Gortari. Los nuevos centuriones del capital—administradores de Fondos—no salían de su asombro al observar el florido y novedoso campo para los 5 trillones de dólares en sus portafolios.

Se iniciaba una era diferente de entendimiento entre la nueva Hispano América y ahora la única potencia mundial; los E. U. El siguiente paso sería la inclusión de México en el acuerdo de Libre Comercio entre  E. U. y Canadá, transportando a nuestro país a una dimensión nunca vista. Al abandonar la reunión, los contingentes de cada nación celosamente portaban el nuevo mapa que los debiera conducir por las avenidas de la modernidad,  libertad, prosperidad, justicia, tomados de la mano con su antiguo Némesis. Los nuevos líderes parecían entender el que el mercado de capital como Prometeo, luego de haber permanecido encadenado durante más de 50 años, lograba su liberación con su celestial toque de Midas.  

Los siguientes años la nueva relación entre México y los EU escalaría alturas impensables cuando Salinas rompiendo los viejos y tradicionales moldes, se arrimaba a la sombra de Bush I de forma inaceptable para la oxidada y senil izquierda mexicana. Fue tal la proximidad de estos hombres, que al perder Bush la elección frente a un joven y carismático gobernador la estrella de Salinas se empieza a empañar. Al inicio del plan de saboteo en contra del presidente en 1994 y luego del asesinato de Colosio, el gobierno de Clinton no le permitiría a Salinas usar una línea de crédito ya establecida para apoyar al peso y evitar su derrumbe.

A diez años en la distancia de la reunión de Guadalajara, el horizonte luce hoy día como ninguno de los participantes lo hubiera imaginado. De los prospectos de lideres mundiales presentes en esa convocatoria, no hay uno solo que haya sobrevivido la revancha de los perfectos idiotas. Color de Mello fue expulsado de la presidencia y se ha perdido en el olvido. Carlos Menem luego de purgar prisión, acaba de fracasar en su intento de regresar. Fujimori se encuentra refugiado en el país de sus padres; Japón. Carlos Andrés luego de su conversión, ha sufrido la misma suerte. Pero el caso mas dramático es el de Salinas quien luego de haber provocado el “milagro mexicano,” se ha convertido en el hombre mas despreciado del país.

México, Brasil y Argentina al abandonarlos Prometeo sufrieron dolorosas devaluaciones que los devastaron. Pero tal vez lo más grave es observar la nueva pasarela de líderes en la remuda. En Venezuela se ha conjuntado lo más granado de lo ridículo: Un militar ex golpista, casi analfabeto, asesino, con total desprecio por la ley y con una admiración enfermiza por Fidel Castro. Brasil estrena a su Lula luego que en su cuarto intento consiguiera llegar al lado oscuro del votante. Argentina festeja a un cachorro de lo más recalcitrante del Peronismo de los 50s. Ecuador duerme con la segunda versión de Chávez en el continente. Toledo en Perú solo responde; “no hay nadie en casa.” ¿Fidel? Bien gracias.

Pero ¿y México? Ah, nuestro México luego de sufrir una devaluación que nos dejara enseñando el costillal, Zedillo mantuvo el barco a flote para entregarlo al Mariscal del cambio. El año 2000 deberá pasar a la historia no sólo como el primero del nuevo milenio, pero también como el inicio del desmantelamiento del viejo orden monetario mundial ante los avances de un incontrolable mercado. Las presiones de los tipos de cambio fijos no resistieron provocando la primera devaluación del dólar en 1971, y el abandono de Bretón Woods. Nacía así el mercado global de capitales que nuestros lideres no parecen entender, y ahora se expande calificándolos cada minuto con su voto en las Bolas de Valores del mundo.

Los mandatarios del nuevo milenio a diferencia de los congregados en Guadalajara, no tienen idea del perfil del nuevo votante que solo responde al verdadero entorno, no a las promesas o campañas publicitarias. El votante se llama el Mercado de Capitales y en sociedad con el Internet, está creando una zona económica global imposible de regular, y que pronto deberá poner en duda el mismo concepto de Estado-Nación expandiendo su creativa destrucción o su dulce recompensa.

La relación México—EU que tanto pavimentó Salinas, se arrienda ahora a la época de Echeverría cuando se pretende renegociar el TLC y de nuevo se vocifera; “el petróleo es patrimonio de los mexicanos.”—provocando la estampida de Prometeo. Este nuevo mundo libre y virtual estará moldeando una economía global de cerca de 100 Trillones de dólares para el año 2020. EU estará al frente de la carga—benditos los invitados a la mesa, pues serán los que les haga justicia la globalización.

Ricardo Valenzuela  chero@mindspring.com
www.alianzaliberal.org

www.lasalida.org

 

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