REFLEXIONES LIBERTARIAS
LA HIPOCRESÍA CORPORATIVA
Por Ricardo Valenzuela
En los años que tengo
observando la economía, nunca me había divertido tanto con las ahora
especiales barrabasadas de analistas, periodistas, intelectuales, profesores
etc, ante la tragedia que para ellos representa el desenlace de empresas como
ENRÓN, Worldcom y todas las que se acumulen. Obviamente en la primera fila de
los furiosos ejecutores se encuentran los desvelados socialistas gritando cómo
los mercados han fallado pidiendo la intervención del más inepto, corrupto, y
no-invitado de sus participantes; el gobierno.
Lo primero que nuestros preocupados
pensadores deben entender, es que el mercado es un elemento autorregulable; es
decir, dejado sin interferencias, como los aviones cuando los pilotos los tiran
en picada provocando su caída libre y luego suelta el timón, automáticamente
se estabilizan, claro, luego de unos cuantos brincos y sacudidas ante el pánico
de sus ocupantes. Pero si cuando la nave inicia su estabilización alguien
interfiere en su proceso, es cuando entra en la espiral rotatoria que la llevará
al abismo del fracaso.
Los problemas que afloran con ENRÓN
a la cabeza, son por el contrario el resultado del exceso de lo que ahora los
compasivos exigen; mas regulaciones. Estas vertiginosas espirales son el
resultado de los esfuerzos judiciales en contra de una de las fórmulas más
eficientes para vigilar la marcha de las empresas; las “tomas por asalto”
que popularizó Mike Milken en los años 80. Estos gritones exponentes aun no se
dan cuenta del grave costo que ha representado el interferir en la operación
natural de las fuerzas del mercado.
El principio es simple; si una
corporación es mal manejada, el valor de sus acciones declinará o presentará
otros síntomas invisibles para el ojo normal, mas no para los discípulos de
Milken. En esos momentos un grupo ajeno puede simplemente hacer una no
bienvenida oferta de compra. Solamente esa amenaza es un incentivo para que los
“gerentes profesionales” manejen con eficiencia sus empresas en beneficio de
sus verdaderos dueños.
En los EU con una economía casi 25
veces la de México y hasta solo hace unos años representando casi el 40 del
PIB mundial, se gestó un fenómeno muy particular; La consolidación de
empresas con valores superiores a los PIB de muchos pequeños países e inició
lo que desde 1932 el famoso libro: “La Corporación Moderna y la Propiedad
Privada” nos advertía; el divorcio del interés patrimonial y el control de
las mismas. Nacía una nueva generación de gerentes profesionales que no seguían
los pasos de los Henry Ford, los J. P. Morgan, que las controlaban
patrimonialmente y al mismo tiempo las operaban. Los autores del documento nos
advertían de los futuros abusos de esos gerentes profesionales.
Así como Churchill definía la
democracia como el menos imperfecto de los sistemas políticos, la economía de
mercado es el menos imperfecto de los sistemas económicos. Y digo en menos
imperfecto porque el mercado lo forma esa conciencia colectiva de la gente, y la
conducta de gente es motivada por diferentes estímulos que moldean “La Acción
Humana.” La Paraxeologia de Von Mises. El liberalismo no puede evitar que
participen en el mercado hombres que llegan con el corazón corrupto; pero no es
su función el curarles ese diabólico mal. Lo que el liberalismo hace es
castigarlos y expulsarlos siempre y cuando no intervenga el gran arbitro; el
Estado—porque es cuando nacen los rescates, los fideicomisos y los Fobaproas.
Dios perdona el pecador arrepentido, el Estado a sus compadres, pero el mercado
nunca perdona.
El nuevo sindicato de gerentes
profesionales tomaba fuerza y creciendo afianzó posiciones como la mafia. En
1965 sin embargo se empezó a manejar el concepto de mercado para el control
corporativo reconociendo que la corporación no era una entidad política, sino
una creación y función del mercado. En la primera etapa de las modernas tomas
por asalto funcionaron de una manera muy eficiente maximizando el valor de las
inversiones de los verdaderos dueños de las empresas.
Todo ello era soportable para esta
nueva mafia hasta que Milken apareció en escena con su repelente para esos
voraces ejecutivos; los bonos chatarra, y los ponía al alcance de una nueva ola
de empresarios que no pertenecían a ese club. Bill Tatum uno de los clientes de
Milken afirmaba: “Había en letrero en la puerta que rezaba; oh no mi amigo,
tu no entras aquí.” Milken se atrevió a decir, no solo voy a entrar, “haré
posible el que aquellos que nunca les han permitido entrar, que también lo
hagan. Porque eso es lo justo.... Y lo llevaré a los obreros, a las mujeres, a
los latinos, los negros; a todos los que han dejado afuera.”
Fue tal el impacto de Milken que
permitió a dos desconocidos y jóvenes inversionistas el adquirir mediante una
toma por asalto la empresa Nabisco en mas de 25,000 millones de dólares,
obviamente servidos por el Rey de los Bonos arrebatándola así de las manos de
los clásicos gerentes profesionales que la habían exprimido hasta la saciedad.
La lucha tan dramática por el control de este grupo de empresas se documentó
en un libro que llegó a ocupar el primer lugar de los “best sellers”
titulado: “Bárbaros a la
Puerta.”
El contraataque del establishment
no se hizo esperar puesto que Milken era una seria amenaza a sus feudos.
Utilizando algo que los fundadores del país nunca pensaron llegaría a ser lo
que provocara el desbalance entre los poderes que tanto les preocupaba y
creyeron proteger en la Constitución; la media, Milken fue juzgado y condenado
en ella por un ambicioso político; Rudy Giuliani. En 1990 Milken fue enviado a
prisión y así el sindicato de gerentes profesionales respiraban de nuevo al
recuperar sus cotos.
El mecanismo afinado por Milken de
“supervisión agresiva” de los profesionales del establishment, no solo
permitió maximizar el valor de las empresas, provocó también el incremento en
la productividad de las mismas cuando se sintieron vulnerables ante los nuevos
cazadores. Pero al sepultar al Rey, de nuevo les dejaban el camino despejado;
utilizando sus ejércitos de abogados lograron el Congreso aprobara legislación
que los permitiera seguir manejando sus empresas como antaño, sin la
herramienta más efectiva de vigilancia de los lideres de los grandes
conglomerados. ENRÓN es su retoño.
Deroguen las regulaciones que ahora
interfieren con las tomas por asalto. Las corporaciones americanas se
reestructuran solas como lo hicieron en los 70s y 80s para operar en un mercado
menos regulado. Sólo de esta forma se neutralizará de nuevo el poder de la
mafia de profesionales y las empresas entrarán en una nueva era de innovación,
eficiencia y rentabilidad
Ricardo Valenzuela chero@mindspring.com
www.alianzaliberal.org
www.lasalida.org

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